“El país debe repensar su esquema tarifario para que las distribuidoras sean rentables”

Javier Tizado (h) es gerente General de Tubos Trans Electric. La empresa fabrica transformadores, piezas clave del sistema eléctrico que en la Argentina cruje por su desactualización y el ‘boom’ de la demanda. Si bien el futuro es promisorio, hoy preocupan amenazas como las importaciones chinas. Con 42 años, Tizado es fanático de Chacarita, abogado, y tiene una maestría en derecho empresario de la Universidad Austral y otra maestría en Harvard

Javier Tizado comanda una firma que produce transformadores, necesarios para subir la tensión eléctrica para que sea conducida por las líneas de alta tensión y bajarla para que pueda llegar a las industrias y hogares. Tubos Trans Electric crece año a año, porque la demanda de energía es cada vez mayor, pero eso no la libera de preocupaciones.

¿Cómo está este año la situación de las ventas?

Esperamos crecer en facturación, de u$s 35 millones el año pasado a u$s 40 millones. Y a futuro el negocio es muy promisorio, no sólo en la Argentina sino en la región, porque la inversión energética acompaña el desarrollo y el crecimiento de la economía.

¿Qué sector de la demanda es más dinámico hoy?

Nuestros compradores son distribuidoras, generadoras eléctricas y la industria que toma la energía en alta tensión (cementeras siderúrgicas, petroleras). Están claramente diferenciados: uno está muy vinculado al régimen tarifario de las compañías eléctricas, que está congelado, entonces muchas de las inversiones las hacen con fondos del Estado, y no tienen un plan.

¿Y el sector industrial?

Ese grupo está compuesta por empresas como Techint, Acindar o Camargo Correa, y está muy sólido financieramente y no va a poner en riesgo su producción por la falla de un transformador.

¿Cuál es el nivel de actualización de cada uno?

En el caso del servicio público, los transformadores son muy viejos, teniendo en cuenta que en la Argentina en la última década creció fuertemente el consumo y se ha quedado rezagado el reemplazo. Hoy hace falta un recambio urgente de transformadores. Algunos son los mismos hace 15 años, y hubo un crecimiento demográfico, cambiaron los hábitos de la gente y es bajo el incentivo al no consumo por las tarifas bajas.

¿Qué pasa cuando hay fallas?

Depende. Si es irrecuperable, se reemplaza, y si no, se repara. Hoy lo más económico para las compañías es reparar y no cambiar.

¿Cree que el esquema es sostenible en el tiempo?

La Argentina debería repensar su esquema tarifario para que las distribuidoras vuelvan a ser rentables y se puedan financiar sus propias inversiones. Hay provincias que han tenido suba de tarifas y no tienen problemas de cobrabilidad que invirtieron en infraestructura.

Pero el Gobierno firmó con algunas un plan para que congelaran las tarifas…

Sí. El plan empezó el año pasado. Las que adhirieron no pueden aumentar las tarifas, pero el Gobierno hace la inversión en equipamiento, y siguen funcionando. Se prorrogó para 2015 y ya hay unos $ 9000 millones de inversión del Ministerio de Planificación para estas provincias.

¿Qué amenazas tiene el sector?

Hoy tenemos dos dificultades importantes. Una es el IVA, por el que se generó un stock de saldo técnico de unos $ 1200 millones que afecta a unas 3000 empresas del sector. En 2012 la Presidenta llegó a anunciar la elevación de alícuota de IVA para bienes de capital, pero nunca se instrumentó. El otro problema es la competencia desleal grave con tres países: China, Corea e India. En el rubro de transformadores eléctricos, se importó por u$s 200 millones en los últimos años, de los cuales u$s 60 millones fueron en condiciones de competencia desleal.

¿Las importaciones están liberadas?

No sólo eso. Iniciamos un caso de dumping hace tres años y a raíz de eso hay una Resolución del Ministerio de Economía que no está siendo aplicada. Los bienes de capital tienen 14% de arancel externo común y lo que haría si entra en vigencia esa norma es elevarlos al 50 por ciento.

Con China el país tiene una relación cada vez más fluida

Muchos de estos acuerdos tienen un impacto en el sector energético. Por eso el sector los mira con preocupación.

(El Cronista)

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