Cepo al dólar complica pago de importaciones de automotrices

Requieren autorización del BCRA para giros de más de u$s2 M mensuales. Desde comienzo del control de cambio no se aprobó ninguna operación.

 

Por Horacio Alonso

Las automotrices aprovecharon el momento. En medio del clima festivo y protocolar de la reunión del lunes por la noche de las autoridades de ADEFA con el presidente Mauricio Macri -a raíz de la firma, el viernes anterior, de la prórroga del acuerdo automotor con Brasil-hicieron un aparte con el ministro de Producción, Dante Sica, para plantearle una situación que está generando problemas en las automotrices. Desde la implementación de los controles cambiarios de principio de mes, las terminales no pueden pagar las importaciones que hacen de vehículos o autopartes, lo que está generando inconveniente con filiales vecinas, especialmente de Brasil, y con los proveedores de piezas que llegan del exterior. Se estima que en cuestión de pocos días la deuda del sector “es de varios cientos de millones de dólares”. No hay un número concreto ya que depende de la modalidad de los giros de cada empresa

Desde la implementación del “cepo ligth”, cada compra por encima de los u$s2 millones debe contar con la autorización con la autorización del Banco Central. Hasta el momento, la entidad bancaria no aprobó a ninguna empresa a realizar la operación por lo que el monto va creciendo.

Los directivos trasladaron su preocupación a Sica y a su secretario de Industria, Fernando Grasso, quienes se comprometieron a ocuparse del tema. Se necesitaría una reglamentación específica del BCRA para agilizar el mecanismo de los pagos superiores al tope de u$s2 millones por operación y evitar que se siga acumulando la deuda. “Esperemos que en el transcurso de esta semana se solucione el problema”, señalaron desde una terminal

Si bien por el momento es una simple cuestión administrativa, el problema se complica más con algunos proveedores locales que con las filiales extranjeras de las automotrices que envían los 0 km. Durante el final del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, cuando el “cepo” al dólar era más estricto, se produjo una situación seria con los pagos de proveedores. Todas las semanas, el Banco Central liberaba una cantidad de dólares para repartirse entre las empresas del sector. En el último año, el monto se fue reduciendo y sólo alcanzaba para cancelar una parte menor de la deuda. Eso hizo que las terminales fueran acumulando un pasivo cada vez más grande. En el caso de las filiales de las marcas, la casa matriz intervenía para permitir que siguiera creciendo la deuda, ya que todo quedaba en la misma empresa. El problema era con autopartistas independiente que, en un momento, dejaron de financiar a las automotrices locales y amenazaron con contarle el suministro. Estas son las empresas más sensibles ante un nuevo atraso de los pagos.

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