Los vaivenes del dólar: la norma para todo el 2019

 

 

Por Flavio Buchieri

Centro Escuela de Gestión y Negocios, Facultad de Ciencias Económicas, UNER

 

Finalizado el verano en nuestro hemisferio, con la llegada del otoño el dólar parece haber despertado de su tranquilidad. En los últimos días hemos visto que lo que antes era estabilidad ahora se ha transformado en volatilidad, dificultando estimar así cuál va a ser su derrotero para lo que resta del año.

Sin embargo, no faltan argumentos para esgrimir que un camino de ascenso en el valor de la divisa ocurrirá. En primer lugar, la economía mundial está en incertidumbre desde que la confirmación de la fortaleza de la economía norteamericana está en duda con lo cual, previendo que la Reserva Federal puede subir aún más las tasas de interés de corto plazo, los capitales se refugian en el dólar. Y, por ende, abandonan las economías emergentes. Esto es lo que está pasando en nuestros días pero a Argentina esta situación le pega más fuerte. El peso se ha depreciado más, frente al dólar, que el resto de las monedas de la región. ¿Por qué?

Pues bien, en nuestro país no está claro cuál va a ser la tasa de inflación ni mucho menos la tasa de interés que contenga la enorme masa de liquidez que se esconde en las LELIQs. Mientras estas dudas continúen, la economía seguirá en piloto automático con nulo o muy bajo crecimiento, con aumento del desempleo y de la pobreza, todos factores que están detrás de la baja del consumo y la inversión. Y el dólar, por supuesto, moviéndose cada día más aún con la exultante liquidación de las divisas que trae el campo por sus exportaciones -casi a nivel récord- y la ayuda que brindará el FMI con sus desembolsos.

En ese clima de mediocre desempeño macroeconómico aparecen, por otro lado, las dudas acerca del futuro electoral y político del país. Por un lado, Macri sigue bajo en las encuestas, algunas de estas  indicando que el Presidente puede perder no sólo en primera sino también en segunda vuelta frente a Cristina Fernández de Kirchner. Situación que es mala para el oficialismo pero que está compensada con el hecho que CFK, al estar acorralada por la Justicia, puede llegar a tener grandes incentivos a no presentar su candidatura. ¿Esto soluciona el problema electoral del Presidente? No, porque una baja de CFK abriría las puertas a que todo el peronismo se reagrupe en torno a una figura abarcativa de todas facciones peronistas, kirchneristas como de las diversas agrupaciones del sector popular en danza. Lavagna, si es el candidato de la convergencia, podría ser para Macri la peor alternativa en términos electorales.

Si las dudas de la economía delinean un panorama de incertidumbre que frenan cualquier intento de reactivación en el corto plazo, ni qué hablar de la política, cuyo resultado marcarán el destino del país en los próximos cuatro años. No en vano estamos en este contexto. El dilema es lo que viene!!!

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