Preocupa en Entre Ríos la caída del uso de la capacidad instalada a cifras de 2002

 

“Habla a las claras de una restricción del mercado interno muy fuerte”, advirtió Leandro Garciandía, presidente de la Unión Industrial de Entre Ríos. Ante esta situación, la entidad solicita medidas concretas que permitan generar demanda y pongan en marcha nuevamente la actividad de las industrias locales.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que el uso de la capacidad instalada de la industria en el país sigue deprimida y alcanzó en febrero un promedio del 58,6%. Si bien registra una mejora del 2,3% en términos mensuales, la cifra representa comparativamente niveles similares a los alcanzados durante el mismo mes de 2002.

De acuerdo al relevamiento oficial, hubo sectores que estuvieron por debajo del promedio, algunos de los cuales tienen fuerte presencia en Entre Ríos. Precisamente, se trata de los productos alimenticios y bebidas (57,6%), edición e impresión (52,1%), productos de caucho y plástico (50,8%), productos textiles (43,2%), la industria automotriz (42,1%) y la industria metalmecánica excepto automotores (42,0%).

En este contexto, Leandro Garciandía, presidente de la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER), lamentó que la industria vuelva a utilizar la misma capacidad que hace 17 años cuando la Argentina se enfrentaba a una de las peores crisis de la historia. “Esto habla de niveles muy bajos que generan gran preocupación”, señaló. En este sentido, solicitó medidas concretas que reactiven la demanda del mercado interno y reimpulsen nuevamente la actividad de los sectores productivos y la economía nacional y provincial.

“Tener una utilización de la capacidad instalada del orden del 56, 57 o 58% genera una gran improductividad y, además, habla a las claras de una restricción del mercado interno muy fuerte”, cuestionó. En esta línea, planteó que la tasa de interés o el valor del dólar son un problema que no sólo afectan a la industria directamente, sino al mercado de consumo. Por ello, la entidad exige medidas que lo incentiven, que genere demanda y ponga en actividad a las industrias.

Garciandía recordó que durante 2018 el sector perdió unos 61 mil puestos de trabajo y Entre Ríos también sintió este impacto. En este contexto, también consideró que “la alta tasa para financiamiento y la inflación atentan contra el buen funcionamiento de las empresas que no pueden desarrollarse e invertir, pero el mayor impacto es en el consumo del mercado interno que no termina de arrancar”. Por ello, remarcó que “es necesario políticas que incentiven el consumo y pongan en marcha nuevamente la industria local”.

UIER

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