Dólar toca el piso, pero FMI no quiere que BCRA compre

 

EL BANCO CENTRAL DEBE ACTUAR EN EL ESCENARIO MENOS ESPERADO; DÓLAR SOBRE EL PISO DE LA BANDA – El mercado se pregunta ahora si la entidad que dirige Guido Sandleris actuará, o no, para comprar. El FMI aceptó un escenario donde no intervendría la autoridad, ni en un extremo ni en otro.

Guido Sandleris

Finalmente se dio el escenario menos esperado cuando se lanzó el remiendo del plan económico a fines de septiembre. El dólar se desplomó el 14% desde principio de octubre y ahora llegó al límite inferior de la “zona de no intervención”.

La pregunta que se hace el mercado es si el Banco Central usará (o no) la franquicia que su presidente, Guido Sandleris, y el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, lograron meter por la ventana en la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para resucitar el acuerdo stand by firmado del 12 de junio. Los técnicos del organismo multilateral aceptaron que, junto al nuevo esquema de control de agregados monetarios, rija un régimen cambiario de flotación libre y sin intervención oficial. Salvo que el dólar alcance los límites, superior o inferior, de una amplia zona en la que las autoridades se comprometieron a no participar (promedio inicial $39 +/- 15%, actualizados al 3% mensual).

La cotización mayorista y la cota inferior convergen hoy en 35,44 pesos y el Central queda habilitado para intervenir en la punta compradora, con un tope de u$s150 millones diarios. Puede hacerlo. Pero no está obligado a comprar, ni todo ni parte del cupo.

El BCRA necesitaba que el dólar se rindiera a la severa astringencia que significa mantener en cero el crecimiento de la base monetaria, combinada con altísimas tasas de interés, nominales y reales. Era el primer objetivo.

El siguiente es apurar la baja de las tasas de interés, a un ritmo más acelerado, para evitar mayores daños colaterales del alto costo del dinero en la economía real. Para hacerlo, precisa aliviar el torniquete monetario y uno de los caminos permitidos es a través de la compra de divisas. Un aumento de los recursos monetarios externos en el balance del BCRA habilita la contrapartida de un incremento de la base monetaria en el pasivo, sin la obligación de tener que esterilizarla. El problema es que el encargado del caso argentino, Roberto Cardarelli, al frente de la misión que desde fin de la semana pasada está en Buenos Aires, considera que aún sería demasiado pronto para empezar a expandir la cantidad de dinero primario. Los técnicos del FMI preferirían tomarse más tiempo, hasta evaluar con mayor precisión el comportamiento de la demanda de dinero. No tanto por el eventual impacto en el precio del dólar. Creen que un crecimiento de la emisión por encima de los objetivos fijados puede azuzar los índices de precios, que aún se mantienen elevados.

El Central redujo las tasas de las Leliq de un inicial 74,0% a 66,6%, y eso no fue un obstáculo para que el dólar mantuviera un decidido sendero declinante. El mercado cambiario claramente está ofrecido y tanto operadores como inversores comprendieron que la venia del Fondo al nuevo acuerdo abrió un horizonte financiero que permite lograr rendimientos de hasta 12% anual en dólares, en la variante más conservadora de vender contado, colocar los pesos y cubrir posiciones en el mercado de futuros.

Sobra tasa. Todo indica que están dadas las condiciones para probar una aceleración baja, apuntando al 60% que el Central estableció como mínimo, hasta que el Relevamiento de expectativas de Mercado (REM) muestre dos meses consecutivos de caída en la inflación esperada para los próximos 12 meses. Octubre fue uno: bajó 1,4% mensual y quedó en 30,6%. La intervención, de ocurrir, no se hará mediante compras directas sino a través de un más transparente mecanismo de subastas, tanto en el mercado spot o el de futuros que implican la entrega de las divisas al vencimiento. Y solo desde el BCRA. La banca oficial no juega este partido. Las reglas son claras y están escritas en el Memorándum aprobado por el FMI. Aún así, parecería estar faltando que Cardarelli y Sandleris se pongan de acuerdo en el timing. Ni bancos ni cambistas recibieron hasta ahora comunicación alguna del BCRA. Por ahora, probarán con otra herramienta: poner encajes al ingreso de capitales golondrina de corto plazo. Un intento por atenuar la avalancha de dólares y evitar que el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) pierda lo recuperado este año: en 119,29 el índice todavía está 20% arriba del valor de enero de 2016.

 

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