Por suba de tasas, pagos con débito crecen el doble que con crédito

Familias y bancos son más cautelosos. El foco de estos últimos pasó a cuidar que no crezca la mora. La tasa por financiarse con tarjeta a 12 cuotas llega hasta el 79%

Por Mariano Gorodisch

Guillermo Oliveto habla de un nuevo consumidor en modo austero recargado. Será por eso, quizás, que prefiere gastar lo que tiene (débito) en lugar de lo que cree que va a tener (tarjeta de crédito). El crecimiento de los consumos con débito casi duplicó al de crédito, al subir 23% contra 12% en junio en comparación con el mismo mes del año pasado, según datos de Prisma. Del mismo modo, los consumos en un pago subieron 13%, contra 7% en cuotas. Y hubo una caída del 2% en los pagos de 7 a 12 cuotas, donde el costo financiero total llega al 79%.
“La gente no se quiere endeudar. El juego con las tarjetas es complicado, porque más allá de las cuotas, luego hay que ver cómo se mueve el pago mínimo (si por esas razones no se paga el 100%) que te exige el banco y, a las tasas de hoy, eso puede ser una bola de nieve. Pero mas allá de la tasa (ya que mucha gente piensa en la cuota), la inflación le está sacando capacidad de compra a la gente y consumen menos”, detalla un banquero.
Para Guillermo Barbero, socio de First, la fuerte suba de tasas que se vivió desde mayo ocasionó una reducción de las ofertas de plazos superiores a tres cuotas: “Con una tasa nominal alta, el costo explícito de la financiación a plazos mayores se hace muy evidente, tanto para los consumidores como para los comercios”.
Damián Di Pace, director de Focus Market, agrega que hay factores que conspiran con el financiamiento a plazos más largos, ya que la tasa efectiva anual y el costo financiero total están muy altos: “Por lo tanto, financiar el mínimo del resumen puede llegar a tener un costo superior al 90% en algunos casos”.
Santiago Padua, vicepresidente de CFA Society Argentina, cree que debido a la fuerte caída en el consumo y a las altas tasas, los centros de compra lanzaron promociones en un pago y los consumidores pasaron a consumir menos, y también pagando a menores plazos: “A su vez, debido a las altas tasas de interés, el consumidor elige pagar las compras diarias en un pago, y muchas de las promociones del mundial se hicieron con débito. Además, parte del consumo se está trasladando a centros de compras no tradicionales (como supermercados chinos), que generalmente no aceptan crédito”.
Miguel Zielonka, director asociado de Econviews, atribuye el movimiento a la caída del salario real, pero suma otro punto: “Los bancos no quieren que se les deteriore la cartera, por lo que el foco pasó de vender a evitar que suba la mora. Aparte, se han puesto más exigentes con los estándares de crédito para nuevas operaciones, porque como la tasa es más alta, quieren evitar que vengan a tomar crédito los que están en peores condiciones y con riesgo de impago”.
El directivo de un banco admite que hay más mora, “pero está controlada. En general se han duplicado el rechazo de cheques (1,5% a 3%) pero no es tan malo. La gente está tratando de no tomar deuda directamente, pero quienes están mas complicadas son las empresas de consumo, no los bancos. La mora les subió mucho”.
Barbero corrobora que gran proporción de las deudas que se contraen son para pagar deudas anteriores: “Tengo que tomar deuda para pagar el supermercado pues este mes tuve que pagar la cuota que venció de la heladera. El ingreso de los consumidores es uno y se administra primero para pagar los consumos del mes, luego para pagar las cuotas que vencen, y si no alcanza hay que tomar nuevo financiamiento”.
Las carteras de varios bancos que estaban dedicadas a la venta de seguros ahora se están ocupando de los casos de mora en el pago con tarjeta de crédito.
“Como no tengo nuevos créditos para ofrecer, seguramente voy a tener (a nivel global) más créditos vencidos, por lo que se torna en un círculo vicioso: no ofrezco nuevos créditos, tengo más créditos morosos. Entonces no ocupo a la gente en la venta de nuevos créditos, sino en cobrar los créditos viejos”, concluye Barbero.

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