Operadores de petróleo apuestan a que los precios seguirán subiendo

La menor producción y el riesgo que corre el abastecimiento en Venezuela, Libia e Irán no compensa la utilización de capacidad ociosa anunciada el domingo

Por David Sheppard
A los operadores cambiarios les enseñan desde la primera vez que pisan el recinto bursátil que nunca deben competir con un banco central poderoso.
Pero los operadores del sector petrolero se enfrentan alegres al grupo OPEP+ (que incluye países no incluidos en el cartel como Rusia), que está actuando como el banco central del crudo. Y creen que tienen buenas chances de salir triunfantes, lo que es una preocupante señal para la economía mundial.
Arabia Saudita y Rusia, que el domingo anunciaron que elevarán su producción en 1 millón b/d, apuntan a poner un tope al alza de precios que el mes pasado colocó el crudo por encima de u$s 80 el barril, su nivel más alto en cuatro años.
Pero si bien esa cantidad de crudo adicional, equivalente a más de 1% de la oferta global, antes hubiera provocado una fuerte caída de los precios, esta vez el mercado apenas pestañó.
Los precios del petróleo subieron nuevamente por encima de u$s 76 el barril desde el anuncio. La preocupación para el mundo en general es que los operadores estén apostando a que los precios tengan que subir aún más.
La razón es la menor producción; y el peligro inminente que corre el abastecimiento desde Venezuela, Libia e Irán amenaza con ahogar el esfuerzo por elevar la producción.
Los operadores pronostican que la disminución de la oferta proveniente de los tres países podría superar los 2 millones de barriles diarios (b/d) a fin de año, lo que supera lejos el aumento que planean algunos productores con su capacidad ociosa.
La producción de Venezuela está casi en caída libre, el año pasado se redujo en 700.000 b/d. Las crisis política y económica que han diezmado su industria petrolera no muestran señales de llegar a su fin.
Irán enfrenta nuevas sanciones que Estados Unidos fijó a su industria energética después de que el presidente norteamericano Donald Trump se retiró del acuerdo nuclear. Los operadores constantemente elevan sus estimaciones sobre el impacto negativo que tendrán en las exportaciones de petróleo iraní. Antes del anuncio de las sanciones calculaban que sería cercano a 400.000 b/d y ahora, cerca de 1 millón b/d. Las compañías europeas claramente mostraron su temor a cualquier confrontación con la impredecible Casa Blanca.
La producción de Libia de 1 millón b/d también corre riesgo, dado que el líder militar Khalifa Haftar amenaza con entregar puertos petroleros clave a un rival de la compañía petrolera del gobierno central.
El estado de la oferta petrolera mundial es, francamente, precario en el mejor de los casos y podría decirse que nunca estuvo peores condiciones desde la revuelta árabe hace siete años. Los precios más altos quizás sean la única forma de restringir la demanda si el abastecimiento no alcanza.
Si bien Arabia Saudita aseguró que tiene capacidad ociosa para producir al menos 2 millones b/d, no todo cumple con la estricta definición de producción fácilmente disponible.
Para la mitad de sus barriles adicionales, “abrir las canillas” en realidad significa perforar pozos y los analistas estiman que bombear más les llevará entre seis y 12 meses.
Un informe sugirió que Arabia Saudita podía elevar la producción a un récord de 11 millones b/d en julio, un nivel que significa que puede elevar la producción por si solo en casi 1 millón b/d para asegurarse de que el mercado recibe el mensaje.
Riyadh entiende el poder que pueden tener unos pocos comentarios para guiar el mercado. Pero si bien los precios del crudo se desinflaron por unos minutos, pronto empezaron a subir otra vez.
Los titulares que dicen que el departamento de estado de EE.UU. está presionando a los aliados para que disminuyan sus importaciones de crudo iraní hasta cero antes de noviembre, una postura más agresiva a la esperada, espantaron a los operadores. En caso de duda, comprar, fue la respuesta inmediata.
Si Trump decide que Riyadh solo no puede bajar los precios del petróleo, podría activar algunas de sus palancas.
La más evidente es recurrir la Reserva Estratégica de Petróleo, los 650 millones de crudo que están en la Costa del Golfo.
Menos probable pero casi definitivamente más efectivo sería suavizar la postura de Washington hacia las exportaciones de petróleo proveniente de Irán. No se puede poner en peligro 2,5% de la oferta global en este mercado y al mismo tiempo exigir precios más bajos.

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