Se borró el efecto de ser “emergente”

Caída de las acciones. El rebote por la recategorización quedó neutralizado. También bajaron los bonos
La incertidumbre generada por una escalada en la retórica de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y la Unión Europea generó un retroceso generalizado de las Bolsas. La de Buenos Aires bajó 4,5 por ciento.
La recategorización de “fronterizo” a “emergente” del mercado de capitales tuvo un efecto efímero en la plaza local. Ayer las acciones líderes bajaron 4,5 por ciento con un volumen elevado, que alcanzó los 723 millones de pesos, pese al paro de actividades convocado por las centrales sindicales. El impacto positivo en las cotizaciones de la mejora decidida por Morgan Stanley Capital Internacional fue sólo para el día después de esa recalificación; en las dos jornadas siguientes se registraron fuertes caídas de los papeles empresarios. La explicación del derrape de ayer fue que los principales mercados bursátiles mundiales bajaron por el temor a una intensificación de la guerra comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea y China.
La administración Trump adelantó que es probable establecer restricciones a las inversiones chinas en compañías estadounidenses que Beijing había identificado como relevantes en su plan de expansión. Esas limitaciones alcanzarán a compañías que operan en sectores claves desde el aeroespacio a la robótica. El argumento para frenar esas operaciones es la preservación de la seguridad nacional. Esa medida profundizará las tensiones entre Estados Unidos y China, puesto que si se imponen restricciones, será uno de los mayores cambios al régimen estadounidense de inversión en el país. Como en las próximas semanas vencen plazos para imponer aranceles y otras barreras comerciales, las negociaciones se congelaron hasta transformarse en un juego de amenazas. China y la Unión Europea advierten que se opondrán a medidas proteccionistas de Estados Unidos y que actos unilaterales empujarán al mundo a una recesión.
Donald Trump lanzó una amenaza a los socios comerciales de Estados Unidos pidiendo a que pongan fin a barreras proteccionistas y dijo que responderá igual o de manera más enérgica si no lo hacen. “Los intercambios comerciales deben ser justos, no más en un sentido único”, afirmó Trump en su cuenta de la red social Twitter.
En ese contexto de inestabilidad de la forma de funcionamiento del comercio internacional, los mercados financieros reaccionaron con caída de cotizaciones de activos de riesgo, fortalecimiento del dólar y alza de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Esto último implicó una baja de la tasa de interés a diez años, para ubicarse en 2,88 por ciento anual.
Pese al nerviosismo que dominó los negocios bursátiles, hace unos días Tom Orlik, economista en jefe global de Bloomberg, afirmó que “tenemos que separar la retórica de la realidad. En la retórica, estamos en una guerra comercial profunda y perjudicial, pero en la realidad no ha pasado mucho”. Señaló que “hay movimientos en la dirección equivocada: no queremos más tarifas, no queremos a Estados Unidos dictando a China lo que tiene que comprar. Pero esos movimientos no han sido muy relevantes. Se pueden tener todas las tarifas que se quiera en aluminio y metal, que no van a cambiar las proyecciones del PIB de China o de Estados Unidos”. Para concluir que “estamos relativamente tranquilos de que no habrá una guerra comercial”.
La plaza bursátil local acompañó la tendencia negativa internacional, con el Dow Jones bajando 1,4 por ciento y el Nasdaq, 2,3 por ciento. Las caídas más pronunciadas estuvieron lideradas por acciones de bancos, como las del Supervielle (-12,5 por ciento), seguido por BBVA Banco Francés (-7,6) y Grupo Financiero Galicia (7,5). También contabilizó un fuerte descenso la petrolera YPF, que cayó 7,4 por ciento.
El índice MerVal borró en dos sesiones el rebote que registró con la recategorización a mercado “emergente” de Morgan Stanley. En tanto, la cotización de los títulos públicos también anotaron saldos con signos negativos: la mayor caída fue para el Par en pesos, que bajó 2,2 por ciento, seguido por el bono a 100 años (2117), que disminuyó 1,7 por ciento.

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